Daß Celso Martínez Naves in der reichen Tradition der "Malerei des Lichts" steht, ist oft bemerkt und notiert worden. Seine Bilder sind seit Jahren der immer wieder unternommene Versuch, sich diesem Phänomenbereich, und zwar seiner tatsächlichen Erscheinung und seinen tatsächlichen Begleitumständen nach, malerisch zu nähern. Die von Celso Martínez Naves vorgestellten Bildszenen sind nicht erfunden; sie entstammen allesamt der wahrgenommenen Wirklichkeit. Dennoch ist kein vorgestellter Ort so spezifisch wiedergegeben, daß er, kennte man ihn, mühelos wiederzufinden wäre.
Die Bilder zeigen ein ortloses Hier; den Ort, der überall und nirgendwo zu finden ist. Sie kennzeichnet Bestimmtheit und Unbestimmtheit des Ortes. Zugleich aber ist auch keine Szene so unbestimmt, daß man nicht wüsste, um was für eine Situation es sich handelt. Sie verführen zu narrativen Ergänzungen, und leicht kann man sich in Geschichten verlieren, mit denen die Szenen gleichsam gerahmt werden können: was war hier geschehen, was wird hier geschehen?
Die Bilder "haben" gleichsam unsichtbare Vor- und Nachgeschichten und formulieren den Stillstand der Zeit, ein zeitloses Jetzt. Mit den Bildern wird eine Ort- und Zeitlosigkeit thematisch, die für uns nur mehr atmosphärisch bestimmbar ist. Daß die Bilder das schaffen, hängt wohl damit zusammen, daß sie sichtlich durch nur geringfügige kompositorische Eingriffe vom ursprünglich Wahrgenommenen abrücken. Daher kann das Vorgestellte jederzeit, überall und nirgendwo zu finden sein und die Bilder nehmen ihren Aufenthalt in Zwischenraum und Zwischenzeit; zwischen Vorher und Nachher, Hier und Dort, Nirgendwo und Überall, zwischen Licht und Dunkelheit. Mit dieser ihrer präzisen Vagheit sind sie, im wahren Sinne des Ausdrucks, abstrakte Bilder – sie sehen von Spezifischem ab und heben zugleich Allgemeines - als Besonderes - hervor. Sie stellen Allgemeines her.
Richard Schindler, Freiburg, 1992
Los cuadros nocturnos de Celso Martínez Naves
El hecho de que Celso Martínez Naves esté situado en la rica tradición de la "Pintura de la Luz” (claroscuro), ya ha sido a menudo señalado y mencionado. Sus cuadros son desde hace años el una y otra vez emprendido intento, de acercarse pictóricamente a este fenómeno, en su apariencia real y sus reales circunstancias complementarias. Las escenas que Celso presenta no son inventadas; proceden todas de la realidad percebida. Sin embargo ningún lugar está representado de forma tan específica, que conociéndolo, se pueda volver a encontrar fácilmente.
Los cuadros muestran un aquí sin localización; el lugar se encuentra en todas partes y en ninguna. Caracterizan certeza y vaguedad del lugar. Al mismo tiempo ninguna escena es tan imprecisa, que no se sepa de que situación se trata. Seducen a suplementos narrativos y se puede uno perder fácilmente en historias, que a su vez pueden servir de marco a las escenas: ¿qué ha sucedido aquí, qué va a suceder?
Los cuadros "tienen” a la vez invisibles historias anteriores y posteriores y formulan la detención del tiempo, un ahora perenne. Tematizan una carencia de tiempo y lugar, que sólo podemos determinar atmosféricamente. El hecho de que consigan este efecto, se debe a que se alejan evidentemente algo de lo originariamente percebido, a través de leves intervenciones composicionales. Así puede suceder lo representado cuando se quiera, estar ubicado en todo lugar y en ninguno. Los cuadros se asentan en el intersticio y en el intermedio; entre el antes y el después, el aquí y el allá, en ninguna parte y en todos los sitios, entre la luz y la penumbra. Con esta precisa vaguedad son, en el verdadero sentido de la expresión, cuadros abstractos - renuncian a lo específico y realzan al mismo tiempo lo general - como especial. Crean lo común.
Richard Schindler, Freiburg, 1992
(Traducido del alemán del catálogo "Bilder aus Südbaden" Colección de la Cámara de Industria y Comercio de Freiburg)
